


La prospección electromagnética inició como una exploración técnica de señales y derivó en una labor de registro sistemático. Cada clavo forjado, botón civil o medalla devocional recuperada explica la vida cotidiana de las antiguas periferias lacustres.
Trabajamos sin alterar zonas arqueológicas protegidas ni perseguir valor comercial. Nuestra prioridad radica en anotar la profundidad estratigráfica, el contexto del terreno y la pátina de cada elemento.
Fases del trabajo de campo
Prospección acústica
Excavación mínima
Limpieza mecánica
Ficha abierta
Cruzamos cartografía histórica del siglo XIX con lecturas de conductividad e inducción de pulsos en terreno no catalogado.
Abrimos tapones de sedimento de quince centímetros de diámetro que se devuelven intactos al estrato tras la extracción.
Retiramos tierra seca mediante cerdas suaves de crin, conservando pátinas estables y evitando solventes químicos corrosivos.
Consignamos coordenadas geográficas, profundidad milimétrica y fotografía macro en el archivo digital de acceso libre.
El testimonio material supera cualquier valor comercial.
Rescatamos fragmentos descontextualizados en suelo superficial de uso común. Compartimos las observaciones con cronistas locales e iniciativas comunitarias para salvaguardar la memoria territorial de la cuenca.
